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MacetoHuerto

Abonos: de qué come una maceta

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El sustrato de una maceta se agota, y lo que se cosecha sale de ahí. Con qué se repone, cada cuánto y cómo saber si hace falta.

Los 4 abonos, de un vistazo

Los 4 abonos con su riqueza en nitrógeno, fósforo y potasio, su dosis y cuándo se aplican.
AbonoN · P · KDosisCuándo
Compost de residuos de cosecha y jardínDe fondo0,5 · 0,3 · 0,8150-300 g por litro de sustratoMínimo dos aplicaciones al año mezclado con el sustrato (primavera y otoño)
Humus de lombrizDe fondo1 · 1,1 · 3,8100-200 g por litro de sustratoMínimo dos aplicaciones al año mezclado con el sustrato (primavera y otoño)
Abono líquido de residuos vegetalesDe mantenimiento2 · 0,9 · 1,74 cc por litro de aguaRegar el huerto una vez por semana, a mitad del ciclo de cultivo
Abono foliar de algas marinasDe refuerzo1 · 0,5 · 31 cc por litro de aguaPulverizar las hojas una o dos veces por semana cuando muestren carencias

N, P y K son el nitrógeno, el fósforo y el potasio, en porcentaje sobre el peso del abono. Los de fondo se mezclan con el sustrato; los otros se dan con el riego o sobre la hoja, con el cultivo ya en marcha.

Abono verde

Un excelente sistema de mejora de la tierra que básicamente consiste en plantar especies que mejorarán la fertilidad y la estructura del suelo y que son plantas con aparato radical profundo y rápido desarrollo, que tengan grandes y tiernas hojas que se adapte a los terrenos pobres que deseamos mejorar. 
Estas raíces profundas recuperarán los elementos minerales acumulados en profundidad inalcanzables por otros cultivos volviendolas a incorporar en el ciclo metabólico.

Abono verde nitrificante

Son plantas de profundas raíces ricas en nódulos radiculares con bacterias fijadoras del nitrógeno atmosférico que quedará en la tierra al secarse la planta.
Contamos entre ellas a la alfalfa, el trébol, la sulla, el altramuz, etc.

Utilice antes de la plantación abonos naturales a base de fósforo y potasio.

El abonado se realiza entre 4 y 5 semanas antes de la siembra de las hortalizas.

Abono verde simple

Con especies de las crucíferas como la mostaza amarilla, el trigo sarraceno, la remolacha forrajeara o la colza. Son plantas de raíces poco profundas pero que producen abundante vegetación que favorecerá el crecimiento. Conviene nitrogenar la tierra antes de su plantación con compost o estiércol.

Abonos foliares

Son aquellos abonos mediante los cuales nutrimos a las plantas irrigando sus hojas y partes verdes. Les aportamos así oligoelementos en cuyo defecto la plata sufre las típicas alteraciones por carencia o clorosis (decoloraciones, manchas,...).

Se componen por lo general de extractos de algas, ortigas y otras plantas medicinales y aromáticas.

Abonos líquidos

Se obtienen al macerar en agua abonos orgánicos como estiércol, gallinaza, etc., que decantaremos y tamizaremos antes de su utilización, extrayendo así las sustancias nutritivas solubles que nuestras plantas necesitan.

Una vez diluido, el líquido resultante, se utiliza directamente con lo que se obtiene un efecto rápido en los cultivos.

Activa la acción del compost en superficie y la descomposición de materiales como el serrín, la virutas de madera y trozos de ramas que son ricos en lignina.

Cal hidratada

Cada 3 años, rotando por tercios su huerto, deberá abonar en cantidad variable de cal hidratada para evitar la acidez excesiva del suelo donde plantamos.

Si puede medir el PH aplique la proporción exacta, en otro caso aplique unos 300 grs./m²

Si no se añadió aún materia orgánica al suelo, esparza la cal sobre la tierra recién cavada sin mezclar con la parte de superficie.

Si realizó ya el abonado posponga 6 meses la operación. No deben coincidir ambos abonados.

Cenizas vegetales

La ceniza vegetal contiene, a excepción del nitrógeno, todos los elementos adecuados para la fertilización como son: potasio, calcio, fósforo, magnesio...

Se le considera como abono potasio y se deberá utilizar para corregir los suelos ácidos.

Controlar el abonado

  • Los nutrientes minerales

Las plantas se alimentan de nutrientes minerales que hay en el sustrato y que extraen a través de las raíces. Para que estos nutrientes puedan ser absorbidos por la planta deben estar solubilizados en el agua del sustrato. Las plantas solo pueden absorber nutrientes que están disueltos en el agua.

  • La mineralización de la materia orgánica

Los microorganismos descomponen la materia orgánica que usamos como abono. Estos microorganismos son fundamentalmente bacterias y hongos que consiguen energía para vivir. En la medida que la materia orgánica es descompuesta, los minerales que la formaban son liberados y pasan a ser minerales solubles que pueden utilizar las plantas. Este proceso se conoce como mineralización de la materia orgánica.

La materia orgánica que utilizamos como abono dispone de una cantidad importante de nutrientes mineralizados y la planta los tiene a su disposición. Si utilizamos abonos líquidos, suelen tener mayor cantidad de minerales solubles pero su efecto es más a corto plazo.

La mineralización de la materia orgánica es progresiva. Los primeros 2 -3 meses se mineraliza la que es más fácilmente descomponible. El resto puede tardar meses o incluso años. En épocas de mayor temperatura, la mineralización es mayor. Si removemos el sustrato también aceleramos la descomposición y, por lo tanto, la mineralización.

  • El control del abonado

Ya que la aportación de nutrientes de la materia orgánica es progresiva, es interesante controlar el nivel de abonado del huerto para saber cuando es necesario añadir más abono. Hay tres maneras complementarias de realizar dicho control:

Calendario: tener una libreta donde apuntar cuándo realizamos el último abono y el tipo de compost o abono que utilizamos puede ser de mucha ayuda.

Observación de la planta: las hojas de color amarillo (clorosis), los márgenes de las hojas de color violáceo o las puntas de las hojas quemadas pueden ser síntoma de falta de algún nutriente.

Control de la conductividad eléctrica: la presencia de minerales en el suelo redunda en un aumento de la conductividad eléctrica. Medir este dato nos da una información valiosa del nivel general de minerales, y por lo tanto, del nivel general de abono.

  • El conductímetro

El conductímetro es un aparato que mide la conductividad directamente en el sustrato del huerto. El funcionamiento es sencillo. Se clava la sonda y se pulsa el botón de medición. Si la luz es verde, significa que el nivel de abonado es correcto, si es rojo, significa que es excesivo y si es amarilla, el nivel es bajo y es necesario abonar.

Debemos usar el conductímetro cuando el sustrato está húmedo, por ejemplo poco rato después del riego, una o dos horas. Si realizamos la medida con el sustrato muy seco, el resultado puede no ser representativo.

La información que da el conductímetro es una medida del nivel general de sales minerales, pero puede ocurrir que el nivel general sea óptimo y, por alguna razón desconocida, el nivel de algún nutriente en particular sea demasiado bajo.

  • El pH

El pH es la medida de la acidez o la alcalinidad de un líquido, en nuestro caso, del agua del sustrato. El pH mide la actividad de los iones hidrógeno o protones (H+). Los sustratos ácidos tienen un pH bajo, menor de 7 y los sustratos básicos o alcalinos, un pH alto, mayor de 7. El pH de 7 se considera neutro.

El pH tiene una influencia decisiva en la disponibilidad de nutrientes para la planta. La mayoría de hortalizas cultivadas en sustratos orgánicos se adaptan bien a pH ligeramente ácidos, entre 5,5 y 7. Si el pH es muy ácido (menor que 5,5) la planta puede tener problemas para absorber nutriente como el calcio, el magnesio o el fósforo. Si el pH es muy básico (mayor de 8) puede haber problemas de absorción de hierro o manganeso.

  • phímetro
  • Buscar el equilibrio

La fertilización de las plantas es mucho más compleja que añadir abono cuando le falta a la planta. A parte del pH, hay muchos factores que pueden influenciar en la absorción de nutrientes:

- Un exceso de abono puede ser tanto o más perjudicial que un nivel bajo. La presencia de algunos elementos en exceso puede perjudicar la absorción de otros elementos.

- La falta de oxígeno en las raíces, debido a un sustrato poco poroso o a un exceso de riego, provoca que las raíces no puedan realizar correctamente su función de absorber nutrientes.

- Un buen nivel de microorganismos ayudará a que los procesos de mineralización y absorción sean mejores. En cierta manera, los microorganismos del suelo o del sustrato son para las plantas como para los humanos los microorganismos de nuestro sistema digestivo. Sin ellos no es posible la nutrición.

En conclusión se trata de buscar un equilibrio entre un correcto abonado, un buen sustrato y un manejo correcto del huerto. Debemos pensar en el sustrato como en un buen vino, el cual debemos cuidar para que madure y mejore con el paso de los años.

Cómo preparar el abono compuesto

Hay muchas formas de preparar el abono compuesto. Una de las más extendidas es la preparación del abono “En Pozo”. Consiste acumular en pozos o zanjas distintos materiales en capas, intercalando restos de vegetales verdes, restos de cocina, restos de paja, restos de estiércol, tierra y así sucesivamente..

Hay que regar la zanja para asegurar que cuente con una buena cantidad de humedad y protegerla con algún material (plástico o chapa), para evitar que las lluvias perjudiquen la fermentación del preparado. Este sistema es apto para las zonas secas, pero para las zonas húmedas se recomienda sólo en verano, ya que en invierno un exceso de humedad “pudre” el preparado.

También se preparan “En Tacho”. Es necesario quitar la tapa y el fondo de un tambor de 200 litros, previamente agujereado en toda la superficie. En él se tiran los desechos aptos para conseguir el abono orgánico, y cada tanto se agrega una capa de tierra. Es necesario removerlo con una horquilla para conseguir una buena aireación. El tacho se debe tapar para evitar el ingreso del agua de lluvia.

Es recomendable que el tambor esté asentado sobre ladrillos, dejando un espacio (que se tapará con una madera), por donde se extraerá el compuesto, una vez que esté listo.

¿Cuándo los desechos se han convertido en abono?

Cuando en la pila no es posible distinguir los residuos que habían sido incorporados. La mezcla será uniforme cuando estos estén desintegrados y tengan aspecto a tierra negra y esponjosa. El olor de la mezcla habrá cambiado, ya que cuando el abono orgánico está maduro tiene un buen olor.

En primer lugar se debe separar todo aquel material que puede ser diferenciado como material orgánico original (huesos molidos, hojas, ramas secas, etc.) y regresarlo a la compostadora, este trabajo se realiza con laya u horquilla. En segundo lugar corresponde la separación del material desintegrado y parcialmente mineralizado, este se debe separar con una zaranda de 1 centímetro de malla.

Una vez que el material ha sido separado se obtendrán tres tipos de abono: uno grueso, formado por material que aún no ha terminado de descomponerse, será destinado a iniciar una nueva compostadora.

El material más fino se puede utilizar como capa superficial de los almácigos y en los tablones, ya sea colocándolo en los surcos de la siembra directa o en los hoyos al hacer los trasplantes (en los tablones funciona como una fertilización localizada, muy importante que esté presente cuando la semilla emite sus primeras raíces).

En tanto, el material mediano, que no atraviesa la zaranda será utilizado como capa protectora del suelo y entre las plantas. A este se lo denominará mantillo o abono de superficie que, además de funcionar como abono, evitará que crezcan yuyos y que la tierra se reseque.

El abono de superficie es el aporte de materia orgánica colocada directamente sobre la superficie que se quiere fertilizar. Puede conformarse con materiales vegetales, como pasto, restos de cosecha, paja, material semi descompuesto, etc., que además funciona como “mantillo”, evitando la evaporación y protegiendo la estructura del suelo del impacto de las gotas de agua.

Es importante destacar que también impide el crecimiento de yuyos. De esta manera, se harán menos necesarias la carpidas para desmalezar.

El Abono

El abono orgánico, es fertilizante que proviene de la degradación y mineralización de materiales orgánicos (estiércoles, desechos de la cocina, pastos incorporados al suelo en estado verde, etc.).Se elabora con la mezcla de restos orgánicos (entre los que se pueden enumerar residuos de cocina, yuyos, pajas, estiércoles, ceniza), y tierra. El abono orgánico se puede obtener en forma casera, y es un abono “rico”, con el cual las plantas se alimentan.

Hay varios métodos para preparar el abono compuesto. El ideal consiste en apilar distintos materiales en capas, intercalando restos de vegetales verdes, restos de cocina, restos de paja, restos de estiércol, tierra y así sucesivamente.

Hay que regar la pila para asegurar que cuente con una buena cantidad de humedad y protegerla con algún material (plástico o chapa), para evitar que las lluvias perjudiquen la fermentación del preparado.

Un dato para tener en cuenta: si no aparecen lombrices en la compostadora, conviene agregar algunas. Existe una lombriz pequeña, de color rojo vivo, que se encuentra en las bostas maduras, que es útil para acelerar el proceso de transformación.

Hay distintos tipos de abonos orgánicos: compuestos, verdes y de superficie.

El compost

El compost, composta o compuesto (a veces también se le llama abono orgánico) es el producto que se obtiene del compostaje, y constituye un grado medio de descomposición de la materia orgánica, que ya es en sí un buen abono. Se denomina humus al grado superior de descomposición de la materia orgánica. El humus supera al compost en cuanto abono, siendo ambos orgánicos.

La materia orgánica se descompone por vía aeróbica o por vía anaeróbica. Llamamos compostaje al ciclo aeróbico (con alta presencia de oxígeno) de descomposición de la materia orgánica. Llamamos metanización al ciclo anaeróbico (con nula o muy poca presencia de oxígeno) de descomposición de la materia orgánica.

El compost, es obtenido de manera natural por descomposición aeróbica (con oxígeno) de residuos orgánicos como restos vegetales, animales, excrementos y purines, por medio de la reproducción masiva de bacterias aerobias termófilas que están presentes en forma natural en cualquier lugar (posteriormente, la fermentación la continúan otras especies de bacterias, hongos y actinomicetos). Normalmente, se trata de evitar (en lo posible) la putrefacción de los residuos orgánicos (por exceso de agua, que impide la aireación-oxigenación y crea condiciones biológicas anaeróbicas malolientes), aunque ciertos procesos industriales de compostaje usan la putrefacción por bacterias anaerobias.

Guano

El guano, un abono natural creado a partir de excrementos de ciertos tipos de aves, constituye una alternativa ecológica a los fertilizantes químicos.

El gran poder fertilizante del guano se debe a sus altos niveles de nitrógeno y fósforo, dos de los elementos químicos básicos para el metabolismo de las plantas, por lo que se trata de un abono ecológico de gran calidad para todos los tratamientos de cultivos de interior o exterior, tanto para usos domésticos como agrícolas. Dependiendo de su origen hay diversas clases, pudiendo encontrarse en estado fresco, semi-fosilizado o fosilizado.

Los restos orgánicos de ciertas especies de pájaros marinos originan el principal tipo de guano, que se va acumulando en la superficie de zonas con clima árido o de escasa humedad.

Harinas de carne y pescado

Son subproductos desecados de la industria alimentaria que contienen nitrógeno y fósforo en cantidades variables según la proporción ósea y cartilaginosa que contengan. Si este contenido es alto, el contenido de fósforo puede igualar el de nitrógeno, pero generalmente se consideran nitrogenados.

Harinas de sangre

De alto contenido nitrogenado, contiene también algo de anhídrido fosfórico y potasio.

Humus de lombriz

El Humus de lombriz es un producto 100% natural y ecológico obtenido de las deyecciones de las lombrices.

Estas al pasar por su estómago la materia orgánica aportada, la enriquecen con una elevada carga enzimática y bacteriana que aumenta la solubilización de los nutrientes, haciendo que puedan ser inmediatamente asimilables por las plantas, arboles y arbustos.

Por otra parte, facilita la absorción de los elementos nutritivos esenciales para su mejor desarrollo tales como nitrógeno, fósforo, calcio, potasio, magnesio y oligoelementos debido a la acción de su alta carga microbiana.

Es ideal a la hora de transplantar ya que previene enfermedades y evita el estrés de la planta por heridas o cambios bruscos de temperatura, facilita el enraizamiento y como consecuencia da vigor a la planta para su posterior crecimiento y desarrollo, dando mejores y más abundantes frutos. Su pH es neutro y se puede aplicar en cualquier dosis sin ningún riesgo de quemar las plantas, ya que la química del Humus de lombriz es tan equilibrada que nos permite colocar una semilla directamente en él sin ningún riesgo.

También aumenta la resistencia de las plantas a las plagas y agentes patógenos. Mejora las características estructurales del terreno desligando los arcillosos y agregando los arenosos. Evita la clorosis férrica. Por los altos contenidos de ácidos húmicos y fúlvicos mejora las características físicas y químicas del suelo y aumenta la resistencia a las heladas.

Nutrientes esenciales para las plantas

Son 13 los elementos químicos esenciales que cualquier planta necesita para vivir y desarrollarse correctamente. Todos ellos los toman del suelo disueltos en el agua que absorben por las raíces.

  • Se diferencias dos grupos de nutrientes:
  • Macronutrientes: Son aquellos que las plantas absorben en grandes cantidades.
  • Nitrógeno (N)
  • Fósforo (P)
  • Potasio (K)
  • Calcio (Ca)
  • Magnesio (Mg)
  • Azufre (S)
  • Micronutrientes: Absorbidos en menor proporción, pero igualmente necesarios.
  • Hierro (Fe)
  • Zinc (Zn)
  • Manganeso (Mn)
  • Boro (B)
  • Cobre (Cu)
  • Molibdeno (Mo)
  • Cloro (Cl)

Todos estos elementos están presentes en el suelo en mayor o menor cantidad, pero en ocasiones la concentración de alguno de ellos disminuye o la planta no lo puede absorber. Cuando esto sucede se produce la carencia, y con ella aparecen los síntomas.

Un claro ejemplo es la clorosis férrica o carencia de hierro. Cuando ésta se presenta, las hojas de la planta se decoloran, se tornan de color amarillento mientras los nervios permanecen verdes.

Para suplir determinadas carencias utilizamos los fertilizantes. Con el abonado aportamos Hierro, Nitrógeno, Potasio, Fósforo, etc.

¿Algo no cuadra o no se entiende? Escríbenos a hola@macetohuerto.app y lo arreglamos.